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Las preguntas pasajeras

Hoy hubiera sido un día especial. Especial porque de haber sabido alejarme(nos) de las personas, tendría que haber hecho una llamada. No me quiero imaginar lo nerviosa que hubiera estado. 2018. Desde luego la historia no tiene que ver nada con lo que marca el calendario. La deciden las hecatombes, los sucesos, las guerras… El siglo XX terminó un 9 de noviembre con la caída del muro de Berlín. Para algunos, la infancia termina cuando se es consciente que los padres son mortales; para mí lo fue cuando ocurrió un accidente de tráfico y la adolescencia termina cuando te das cuenta de que los adultos no tienen razón o… que no son admirables. He llegado a la conclusión que la inocencia y rebeldía son el vehículo de la vida; todo lo demás: amor, sexo, mando… son parte del nudo. El desencanto y las ilusiones perdidas son siempre (o demasiado a menudo) el desenlace. Todas las “hecatombes” de mi vida han acabado – por suerte – con una batería de preguntas esenciales, que cambi...

Ya queda menos

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                                                                                                                                              Elvira Sastre

El olvidado hábito de no habitarnos

Me dijiste que debíamos olvidar todo lo que nos habíamos hecho para que esto pudiera funcionar. Y lo hice, amor, lo hice. Y mientras me reprochas por todo y devuelves todo al mismo sitio donde estaba antes; piensas que sumar "cero" no es una resta, pero lo es. Mientras olvido todo lo que me hiciste y entiendo todo lo que hice, olvido también - sin querer- tu manera de acariciarme, tu facilidad para hacerme reír, tu fortaleza cuando me elegiste (¿?). Te voy olvidando entre un daño y otro, entre negaciones y rechazos. Entre ni un sólo día de paz. Ni uno. No deja de sorprenderme cómo no puedes ver el daño que nunca dejaste de hacer, culpándome incluso del futuro, por un pasado que te empeñas en sacar, y la absoluta falta de respeto hacia alguien que nunca te abandonó. Me quieres y me odias dependiendo con qué parte. Y también, depende del día. Siempre quise entender por qué te avergonzabas de mi, por qué cambias la intención de las palabras que digo, por qué no ac...

Cuando sepa(s) de ti (mi)

                                   ( Para los oídos ) Cuando sepas de mí, tú disimula. No les cuentes que me conociste, ni que estuvimos juntas, no les expliques lo que yo fui para ti, ni lo que habríamos sido de no ser por las dos. Primero, porque jamás te creerían. Pensarán que exageras, que se te me fue la mano con la medicación, que nada ni nadie pudo haber sido tan verdad ni tan cierto. Te tomarán por loca, se reirán de tu pena y te empujarán a seguir, que es la forma que tienen los demás de hacernos olvidar. Cuando sepas de mí, tú calla y sonríe, jamás preguntes qué tal. Si me fue mal, ya se ocuparán de que te llegue. Y con todo lujo de detalles. Ya verás. Poco a poco, irán naufragando restos de mi historia contra la orilla de tu nueva vida, pedazos de recuerdos varados en la única playa del mundo sobre la que ya nunca más saldrá el sol. Y si me fue bien, tampoco tardarás mucho en...

Alguien ahí fuera cree en vos

Hoy he leído la historia de un preso que cada día leía en su celda la frase que otro había escrito:  «afuera siempre creyeron en vos». Me he mirado las manos, empañadas de culpa y vacío. He notado esta tristeza mía, furiosa, cabalgando sobre mi lomo, hundiéndome en el polvo. He sentido de nuevo la bola de cemento que me cuelga del pecho desde hace un tiempo. Me he dado cuenta de que huir de uno mismo es correr hacia las cosas que nos dañan. He acariciado las costras de mis heridas, estos recuerdos que uno llama aprendizaje y a mí me duelen como el frío, este frío que uno llama supervivencia y a mí me duele como la vida. Sé que no soy más que esto: viento que llega y alguien sopla hacia otro lado. Un pájaro sin alas, una habitación sin ventanas, una presa sin celda. Entonces has entrado como una brecha de luz hiriendo mi cielo enfermo, una frase para otro cayendo en mis ojos, una voz que dice: «yo creo en ti». Y he sonreído como se sonríe a la esperanza, tranquila, tras estas...

El ser que (se) fue

La atención no se ruega. Cuando no eres prioridad,  no lo eres y punto. O de cómo es posible no dedicar un minuto a la única persona que no te ignora. He empezado a sufrir detectar un microecosistema pernicioso y deprimente, paranoide y con tintes de desesperanza y desazón por todas partes. No sé si me quedaré mucho tiempo; estoy convencida de que no merezco tal honor.

Fuímos es siempre pasado.

Diciembre, 2015. He dejado de ser droga hasta que otros llenen su cuarto de algo "mejor". No podría esperar menos de quien le encanta el olor a desdicha, especialmente si son precedidos de 45 (euros).  De quien, si no es cobrando se queja; se queja de los acentos, de los talentos propios que están ausentes. De quien, reclamando amor huye de este mismo, porque no sabe encontrarlo sin que la encuentre y se sabe siempre quejándose hasta del sol. De quien no acepta un consejo, porque ella los fabrica. Hube de ser capaz de ver que "fuimos" siempre es pasado y que los puzzles  difíciles son sólo los de dos piezas. Hay gente para quien los recuerdos es ese lugar donde pone las cosas que están a más de dos metros de su nariz y que cuando (se cree) salir victoriosa en realidad sólo se queda sola, porque es lo que le pasa a la gente que cree que "vencer" es siempre con respecto a los demás. Flores... algunas sólo duran un verano y es estúpido reviv...